1/23/2006

La chompa de Evo

Joan Barril

Bolivia ha elegido como presidente a uno de los suyos. Y en estos primeros días Evo Morales ha ido por el mundo luciendo la dignidad de los humildes. Que jamás olvide el mercado donde compró su chompa. Cada vez que veo el anuncio, como los de Hugo Boss, en el que un tipo sale de la ducha y se viste con un magnífico traje oscuro y una camisa elegantísima pienso en los muchos años en los que como niño esperaba la ropa limpia y doblada a los pies de mi cama. Incluso durante mis primeros años de casado una broma doméstica con mi joven esposa consistía en decirle: "¿qué ropita me pongo?". El diminutivo referido a la ropa era una manera de dar un poco de humor al dramatismo del vestuario. Nunca he sido como Petronio, "arbiter elegantiarum", ni tampoco como lord Brummel en la Inglaterra del XIX. Gracias a amigas y a amigos que me regalan zapatos y atuendos he conseguido ir por la vida imitando a Machado, aquel poeta que decía "conocéis mi triste aliño indumentario".Pero de pronto me he sentido más acompañado. Evo Morales ha llegado a España y me ha enternecido. El futuro presidente Morales no tiene a nadie a quién preguntarle: "¿qué ropita me pongo?". Hacía frío en el altiplano boliviano y el hombre se subió al avión con su chompa a rayas, llegó a Madrid y le preguntó a Zapatero si era en realidad Zapatero. El Presidente español no tuvo ninguna duda de que se estaba encontrando con el líder campesino de Bolivia: su chompa le delataba. Y de tal guisa fue a ver al rey de España, traje gris por un lado y colorines de campesino por el otro. Evo Morales ha demostrado que no es el hábito el que hace al monje ni es el terno el que hace al presidente. Una chompa a rayas es, para el futuro presidente Morales, un uniforme de la diversidad doliente de un Tercer Mundo que quiere que el mundo le reconozca. Los dictadores africanos lo primero que hacen cuando llegan al poder es vestirse a la europea. Recuerden a Idi Amín. ¿Es mejor el ex dictador porque usaba terno? Pero la ropa es, para algunos personajes, una manera de enfrentarse al mundo. El sincorbatismo permanente de Antoni Gutiérrez como autoridad de Cataluña o la aparente informalidad (también sin corbata) de Josep Bargalló como Primer Consejero de esa provincia son una forma de expresión. Como lo es la guerrera de Fidel Castro, el traje regional de Rigoberta Menchú, la falda escocesa de Carlos de Inglaterra, el pasamontañas de Marcos, la kufia de los gobernantes árabes, la capa del presidente afgano Hamid Karzai o el cabello en trenzas del ministro de cultura brasileño Gilberto Gil.No es nada extraño. También Aznar se quitó el saco del terno mientras paseaba con los reyes por La Habana y en algún museo de la transición española debe encontrarse el terno de pana de Felipe González. Evo Morales ha ido un poco más allá y ha querido lucir en la lana de su chompa la piel de su gente. Tal vez estas conferencias de estadistas en la cumbre deberían celebrarse a puerta cerrada. Entonces los gobernantes dejarían sus ropas en el vestidor y, cubiertos con una hoja de parra, discutirían de sus cosas con la confianza de hablar a calzón quitado y se sentirían iguales entre iguales, sin más poder que el resto de la gente. Evo Morales no ha llegado desnudo, pero su chompa ha sido una bandera valiente. Si tiene ocasión de sobrevivir a los que esperan eliminarle, que no olvide jamás que ese chompa no es un vestido del cuerpo sino del alma. (El Periódico de Catalunya, España, enviado por idearia.net)
(tomado de www.la-epoca.com)

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